Pitirre Abejero: un viajero alado

 “La migración de las aves es uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. Año tras año se produce el movimiento de millones de individuos de diferentes especies, desde sus áreas de reproducción hasta donde pasan invierno, y viceversa, en busca de condiciones favorables para su desarrollo y supervivencia”.  (González, 2002)

Existen varios tipos de migraciones, una llamada otoñal, la cual se desarrolla entre agosto y noviembre, y la migración primaveral desarrollada entre marzo y mayo, donde las aves se trasladan de las zonas donde invernan hacia las regiones donde efectuarán  la reproducción. Un ejemplo de esto lo constituye el Pitirre Abejero, Tyrannus dominicensis, ave abundante en todo nuestro territorio caracterizada por un canto peculiar en el que repite su nombre pi-tir-re.

Es una especie del sureste de Estados Unidos, las Antillas, Panamá y el norte de Suramérica, pertenece a la familia Tyrannidae, orden Passeriformes, y migra desde América del Sur. Llega a Cuba utilizando el corredor de las Antillas Menores  para pasar todo el verano. Reside en los campos cultivados, bosques poco densos y también se les puede ver en parques y jardines de las ciudades.

Anida en árboles. El nido es de forma de copa, hecho de ramillas, bejucos y hierbas, y con recubrimiento interno fino de hierbas y raicillas. La puesta es de 3 o 4 huevos de color blanco parduzco o rosado, con manchas de colores castaño, malva y gris.

Se le puede observar con frecuencia persiguiendo a otras aves en defensa de su nido, entre ellas el Aura tiñosa, a pesar de su menor tamaño, ya que son muy “territoriales” y no permiten que otras especies vuelen cerca de sus nidos,  lo que dio origen a la frase  “por mucho que vuele el aura, siempre el pitirre la pica” como sinónimo de perseverancia ante determinada situación.

Mide unos 23 cm de largo. El pico es grande. Se caracteriza por presentar el cuerpo completamente gris, un antifaz gris oscuro y la cola discretamente bifurcada. Se le reconoce fácilmente por las plumas eréctiles de la cabeza que semejan una corona o moño. Se alimenta de insectos voladores, en especial de las abejas, de ahí el nombre de abejero, también componen su dieta lagartijas y frutas pequeñas.

Lic. Dinorah de la Caridad Valle Quiñones

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