Día de la Ciencia Cubana en el Museo

En el mundo actual, ya es común hablar de que el agua será una de las causas de conflictos en el futuro de la Humanidad.  Fenómeno nada novedoso en su historia, pero que definitivamente hoy se convierte en una vaticinio cruentamente realista.

El agua se encuentra en muchos lugares. En las nubes, los ríos, en la nieve y en el mar. También está en el aire, en nuestro cuerpo, en los alimentos y bajo la tierra.
 
Sin agua no es posible la vida tal como la conocemos.

En el caso de la especie humana, es sabido que si dejáramos de tomarla moriríamos en pocos días. Se puede vivir sin comida pero no sin agua.  Más de 80% de nuestro cuerpo está constituido por agua; la tenemos  en la sangre, en la saliva, en el interior de nuestras células, entre cada uno de nuestros órganos, en nuestros tejidos e incluso, en los huesos.

Esa es una realidad de nuestra biología, sin embargo, además de agua para hidratarnos y vivir, los seres humanos utilizamos agua en casi todas nuestras acciones cotidianas.  La requerimos para preparar alimentos, lavar ropa, bañarnos, regar la tierra, criar animales, fabricar productos de todo tipo y además,  bien encauzada es capaz de generar energía.  En otras palabras, el agua es un recurso para la existencia misma de la Humanidad en la Tierra.

Por otra parte, el agua:

– Regula el clima del planeta y contribuye a conservar temperaturas adecuadas.
– Su gran fuerza genera mucha energía limpia.
– El agua de la lluvia limpia la atmósfera que está sucia por los contaminantes.

Si cada individuo hiciera un minuto de meditación en el cual imagináramos la vida de cada quien, de nuestra familia, de nuestras amistades, vecinos, de las sociedades y pueblos que solo conocemos por referencia en otras latitudes del planeta, sin la posibilidad real de tener ni una sola gota de agua, no hay dudas de que no nos alcanzarían todos nuestros pensamientos para ello.  Y es que es así: la vida sin el agua es inimaginable.

Como recurso, entonces, el agua es  un recurso frágil, escaso y muy valioso, por lo que es imprescindible optimizar el ciclo del agua. Resulta muy importante compatibilizar el suministro y el abastecimiento de agua con el resto de los ecosistemas, evitar las pérdidas de un recurso tan valioso en su transporte y es imprescindible evitar su deterioro por contaminación.

En la Humanidad existen métodos y tecnología suficiente para lograr todo esto.  Se disponen de alternativas para mejorar la calidad de las aguas y adaptar las soluciones preventivas y correctivas para evitar la contaminación de nuestros ríos y arroyos y por consiguiente de nuestros acuíferos.  Solo depende de la voluntad política de los pueblos y de la conciencia poderosa de los seres humanos, para hacer realidad YA la protección del agua como recurso y su uso correcto y saludable. 

Celebrar un Día Internacional del Agua cada 22 de marzo,  no es suficiente, pero es un paso en el camino propuesto: cada individuo es un defensor de su propia vida cuidando cada gota de agua.