Tesoros del Museo: rudistas

Estos formidables ejemplares de rudistas, se encuentran en exhibición en el Museo.  Pero ¿qué es un rudista?

El término “rudista” se debe a J. B. Lamark que lo usó por primera vez en 1817 para referirse a un “grupo extraño de conchas”.  La raíz latina del término, rudis, significa rudo, rugoso, lo que ilustra muy bien la apariencia de las conchas de los rudistas.  El estudio de los rudistas, además de esclarecer la historia de la vida en el planeta, facilita su uso como “fósiles guías” que contribuyen a precisar edades geológicas y a describir los ambientes marinos ya desaparecidos en los que habitaron.  Por si lo anterior fuera poco, las porosidad de las conchas de los rudistas propicia la acumulación de combustible fósil.

En Cuba se han encontrado fósiles de rudistas en más de 160 localidades distribudas en 10 de las actuales provincias del país.  Los ejemplares encontrados se corresponden con siete familias, 31 géneros y 49 especies.  Tal diversidad es comparable  a otros territorios en el Caribe.

Los ancestros de los rudistas fueron probablemente los moluscos megalodóntidos del Devónico, de quienes se presupone devinieron los rudistas más primitivos de la familia Diceratidae.

Los rudistas fueron uno de los grupos de la macrofauna de invertebrados fósiles cubanos más estudiado en la etapa de finales del Siglo XVIII hasta finales del XX. Por su biodiversidad, su distribución estratigráfica y geográfica, los rudistas ocupan el segundo lugar en el territorio cubano, dentro de la macrofauna invertebrada, únicamente superados por los ammonites, y, quizás, igualados con los equinodermos.